martes, 28 de mayo de 2019

Calendario Litúrgico: Junio 2019



Calendario litúrgico para JUNIO
Tengamos presente cada día con el Señor y con su Iglesia, celebremos con alegría, gratitud y obediencia:
                                                                                                           
  Fecha
Día
Color
Celebraciones
02
Domingo
Blanco   
Día de la Ascensión del Señor 
09
Domingo
Rojo
PENTECOSTÉS 
16
Domingo
Blanco
11 San Bernabé    Santísima Trinidad   
23
Domingo
Verde
24 Nacimiento de Juan el Bautista
29
Sábado
Rojo
29 San Pedro y San Pablo Apóstoles
30
Domingo
Verde
                                      


Dios nos bendiga
+Juan Carlos


domingo, 26 de mayo de 2019

Domingo 26 de mayo - San Juan 14:23-29

REFLEXIÓN
Cristo nuestro Señor nos está pidiendo una prueba del amor que le tenemos; nos está pidiendo que le demostremos ese amor con la obediencia, por eso, claramente nos dice hoy en el versículo 23:

"El que me ama, obedecerá mi Palabra..."

La obediencia a Él es la única manera de demostrarle nuestro amor, más que decirle con palabras debemos decírselo con nuestras acciones, con nuestra disposición a la obediencia de sus mandamientos. Además al obedecerlo tendremos una gran recompensa, una maravillosa recompensa que Él mismo nos la dice en su evangelio de hoy, si obedecemos a Cristo, Dios el Padre nos amará también y lo más hermoso de todo, Cristo vivirá dentro de nosotros. Leamos con cuidado y gozo éste versículo nuevamente:

"El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, 
y haremos nuestra vivienda en él. 
El que no me ama, no obedece mis palabras".

Demostremos siempre nuestro amor a Cristo y recordemos que cada vez que desobedecemos le estamos diciendo que no lo amamos, la obediencia es nuestra gran demostración del amor que le tenemos. Permanezcamos siempre fieles a nuestro Señor en obediencia y recordemos la maravillosa promesa que Él mismo nos hace en su Santa Palabra, lean conmigo lo que nos dice en San Juan 15:7

"Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, 
pidan lo que quieran, y se les concederá"

Qué hermosa recompensa que nos ofrece el Señor, no la despreciemos; hagámonos cristianos obedientes de su Palabra, dejemos que el Espíritu Santo nos ayude a obedecer, venzamos las pruebas que se nos presenten en la vida y busquemos en todo momento glorificar al Padre con nuestras acciones. Que el Señor nos acompañe y que viva dentro de nosotros siempre.

OREMOS
Oh Dios, tú has preparado para los que te aman cosas tan buenas que sobrepasan nuestro entendimiento: Infunde en nuestros corazones tal amor hacia ti, que, amándote en todo y sobre todas las cosas, obtengamos tus promesas, que exceden todo lo que podamos anhelar; por Jesucristo tu Hijo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Hoy te pedimos de manera especial por los enfermos que amamos, por aquellos que están postrados en la cama de un hospital y claman a ti en su corazón, visítalos buen Señor y tócalos con tu mano bendita.

Dios todopoderoso, que nos diste la gracia para unirnos en este momento, a fin de ofrecerte nuestras súplicas en común; y que, por tu muy amado Hijo, nos prometiste que, cuando dos o tres se congregan en su Nombre, tú estarás en medio de ellos: Realiza ahora, Señor, nuestros deseos y peticiones como mejor nos convenga; y concédenos en este mundo el conocimiento de tu verdad y en el venidero, la vida eterna. Amén.

Bendigamos al Señor.
Demos gracias a Dios.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos nosotros, ahora y siempre. Amén.


lunes, 20 de mayo de 2019

Domingo 19 de mayo San Juan 13:31-35

REFLEXIÓN 
El "Mandamiento Nuevo", así es como se conoce a esta gran enseñanza de amor de nuestro Señor Jesús para con todas las personas; especialmente entre los hermanos de la fe: Amarnos los unos a los otros de la misma manera que Él nos amo. 

Cristo nos ha dado la muestra de cómo debemos amarnos unos a otros, comenzando por el perdón y la misericordia, dándonos por los demás, especialmente por los más necesitados, mostrando compasión por los que sufren de distintas maneras y en diferentes lugares, llevando esperanza, siendo  portadores e instrumentos de paz en todo lugar... hoy debemos conocer cada vez más a Jesús nuestro Señor para aprender de ese amor que nos pide dar y recibir, sólo conociendo a Cristo podremos ser como Él y amar como Él.

El amor  y el amar es el llamado de ésta semana, es el llamado de cada día, es el llamado por siempre y para siempre. 

Que el amor de Dios nos acompañe y se refleje desde nosotros para el mundo entero.

Un abrazo

OREMOS
Dios todopoderoso, conocerte verdaderamente es vida eterna: Concede que conozcamos tan perfectamente que tu Hijo Jesucristo es el camino, la verdad y la vida, que sigamos sus pasos con perseverancia en el camino que conduce a la vida eterna; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén. 

domingo, 12 de mayo de 2019

Domingo 12 de mayo San Juan 10:22-30

REFLEXIÓN
En el Evangelio de hoy nuestro Señor Jesús está respondiendo a una pregunta llena de dudas e incertidumbre, una pregunta que viene de alguien que no tiene fe, una pregunta que será respuesta para nosotros hoy. 
Dice el versículo 24 que un grupo de hombres rodeó a Jesús y le preguntó: "¿Hasta cuándo vas a tenernos en suspenso? Si tú eres el Cristo, dínoslo con franqueza".

Está claro que la pregunta viene de alguien que no cree, que tiene dudas profundas en su corazón, que espera y tiene su esperanza en algo distinto a nuestro Señor; esa pregunta viene de alguien con el corazón endurecido; aquellas personas que preguntaron a Cristo, estuvieron tan cerca de Él y no pudieron ver en su rostro toda la bondad y el amor profundo de Dios. Estuvieron tan cerca y no pudieron contemplar su hermosura... Estuvieron tan cerca! y no lo reconocieron. ¡Cuidado! ya nosotros  hemos entendido bien que nuestro buen Señor siempre está cerca, que podemos sentirlo, que podemos llamarlos,  que podemos recibirlo, que podemos verlo en la Eucaristía, escucharlo en la Biblia, sentirlo es su Espíritu Santo dentro de nosotros. Cristo está cercano siempre y nosotros sabemos que Él es nuestro Señor, nuestro Salvador. Este día en Su Palabra, nos recuerda mucho más acerca de quién es Él. Leamos detenidamente los versículos 27 al 30.

Veamos ahora lo que el Señor quiere decirnos: 
Somos sus ovejas, Él es nuestro Pastor, debemos estar siempre dispuestos a escuchar su voz. Él nos conoce, nos conoce aún antes de nacer, nos conoce tan bien, que no podemos ni debemos ocultarle nada. Es nuestro deber como buenas ovejas, seguirle por donde nos lleve, escuchar su voz de Buen Pastor. Debemos recibir esa vida eterna que nos ofrece para nunca perecer, pero debemos recibirla con gratitud y humildad.

Nosotros no tenemos dudas sobre nuestro Cristo, Él nos ha demostrado tantas veces y de tantas maneras su gran amor, que jamás podremos dudar. Que su Espíritu Santo nos acompañe y nos guarde cada día.

Un abrazo
+Juan Carlos Revilla

OREMOS
Oh Dios, cuyo Hijo Jesús es el buen pastor de tu pueblo: Concede que, al escuchar su voz, reconozcamos a aquél que llama a cada uno de nosotros por su nombre, y le sigamos a donde nos guíe; quien contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.


martes, 7 de mayo de 2019

Domingo 5 de mayo San Juan 21:1-14

REFLEXIÓN
Lo que nos narra el evangelio de esta semana, es algo que puede sucedernos a todos alguna vez, o quizás es algo que nos está sucediendo ... leamos detenidamente el texto de la Biblia para comprender mejor; luego continuemos con la reflexión. (tomen un momento para buscar su Biblia y leer junto conmigo)

Algunos de los discípulos del Señor estaban junto a un lago, y de pronto Pedro dijo que iría a pescar; es seguro que tenían necesidad de alimento y por eso este discípulo dijo esas sentidas palabras: "Me voy a pescar". Sus amigos fueron también, deducimos que la necesidad era común. Todos ellos se fueron a pescar con el deseo de obtener alimento. Dice la escritura que estuvieron intentando toda la noche, los imaginamos cansados, desalentados, apenados... cuando ya estaba amaneciendo, Jesús se presentó caminando por la orilla de aquel lago; se les presentó en medio de su necesidad, con qué ternura los miraría y cómo los probó, a pesar de que nuestro Señor lo conoce todo, y a pesar de saber que no habían pescado nada, aún así les hizo una pregunta: "Muchachos, ¿no tienen algo de comer?"; seguramente con esta pregunta el Señor quiso recordarles su fragilidad, su humanidad, quiso hacerles ver que estaban necesitados...

Cuántas veces en la vida habremos intentado lograr algo, conseguir algo sin tener éxito... cuántas veces nos habremos sentido cansados, apenados y desanimados de tanto intentar... Nuestro Señor se hizo presente a sus discípulos en medio de su necesidad y de su cansancio y aunque ellos no lo reconocieron, Él estuvo allí. 
En medio de nuestras necesidades Cristo siempre está y estará cerca para nosotros, para preguntarnos si tenemos algo para Él,  debemos siempre conservar la fe y la esperanza en medio de las situaciones difíciles. 

Cuando los discípulos le dijeron a su Señor "No tenemos nada"; Cristo les hizo hacer las cosas distintas, les dijo: "Tiren la red a la derecha de la barca, y pescarán algo". Los discípulos estaban tratando de conseguir algo toda la noche sin tener éxito, pero cuando el Señor les pidió hacer las cosas diferentes, lograron una pesca abundante, grande, bendecida... en la vida nuestra, es posible que estemos intentando hacer las cosas a nuestro modo, pero también es posible que Cristo quiera que hagamos las cosas distintas, a su manera, escuchando su palabra; es posible que el Señor quiere que tiremos la red a la derecha.... es posible. Hoy debemos preguntarle a Jesús qué es lo que quiere que hagamos, cómo quiere que lo hagamos; Él siempre está cerca para mostrarnos su voluntad; que así sea queridos hermanos, que así sea en mi vida y en la tuya. 
Un abrazo.





martes, 30 de abril de 2019

Domingo 28 San Juan 20:19-31

REFLEXIÓN
Todos hemos oído el dicho popular que dice: "Ver para creer"; para muchas personas la vida puede sustentarse únicamente en las cosas que se ven; pero, para los cristianos la vida se sustenta en las cosas que van más allá de lo que podemos ver... la vida buena del cristiano se sustenta en la FE.
"La FE es la certeza de lo que no se ve" (Hebreos 11:1); no necesitamos ver para creer, lo que necesitamos es  sentir, amar, esperar y confiar profundamente; lo que necesitamos es recordar a cada instante que las cosas espirituales jamás pueden verse, sólo pueden sentirse; las cosas espirituales son las que verdaderamente llenan el alma y el corazón humano, son las que satisfacen plena y absolutamente. 

El evangelio de esta semana, nos cuenta cómo nuestro Señor Jesús se presentó ante sus discípulos en medio de su temor. Ellos se encontraban temerosos, inseguros tal vez y es justamente en medio de su temor que nuestro Señor Jesucristo se les presenta para traerles y decirles "La Paz sea con ustedes". Hoy debemos estar seguros que en medio de nuestros miedos, de nuestras inseguridades ése mismo Cristo vendrá a nosotros para regalarnos su Paz, esa paz que sobre pasa todo entendimiento, esa Paz que sólo la podemos sentir por FE. 
Es interesante que cuando el Señor se presentó a sus discípulos no estaba entre ellos Tomás y cuando sus hermanos le contaron, él dudó (versículos 24 al 25); así que el Señor se les presentó por segunda vez y en esta ocasión si estuvo Tomás; es allí donde el Señor le da una lección a este siervo suyo, una lección que también es para todos nosotros hoy. Jesús nuevamente les regala su Paz y en medio de ellos le dice a Tomás: 
"Pon tu dedo aquí y mira mis manos.
Acerca tu mano y métela en mi costado. 
Y no seas incrédulo, sino hombre de FE"

La respuesta de Tomás ante el llamado de atención de nuestro Señor debe ser también nuestra respuesta: "Señor mío y Dios mío"; eso es lo que debemos proclamarle cada día, decirlo desde nuestro corazón, decirlo con nuestras plegarias, pero también con nuestras acciones, decirlo con una FE profunda, agradeciendo la Paz verdadera que sólo Él nos puede dar.

Nuestro Señor le dijo a aquel que después de tocarlo y verlo lo reconoció como su Señor y su Dios:
"Porque me has visto, has creído; dichosos los que no han visto y sin embargo creen"

Seamos dichosos en nuestra FE, sintamos a Cristo ahora mismo a nuestro lado, muy junto a nosotros, con su Paz, con su amor y su bondad extraordinarias. Seamos dichosos porque creemos sin ver, pero sentimos con todos nuestros sentidos, con toda nuestro ser, con todo el corazón; sentimos que Cristo es nuestro Señor y nuestro Dios.

Un abrazo hermanos y hermanas, y que la Paz de Dios sea siempre

con ustedes.
+Juan Carlos 


domingo, 21 de abril de 2019

DOMINGO DE PASCUA San Lucas 24:1-10

¡Aleluya! Cristo ha resucitado
¡Es verdad! El Señor ha resucitado. ¡Aleluya!

REFLEXIÓN
El evangelio nos cuenta  de mujeres que amaban al Señor, mujeres que fueron testigos y que sintieron profundamente la humillación, el padecimiento, la ofensa y el dolor terrible que tuvo que soportar nuestro Señor Jesús hasta su muerte; esas mujeres fueron el primer día de la semana, muy temprano, con valentía, gratitud y amor a la tumba de su Señor llevando especias aromáticas que ellas mismas prepararon, su intención era honrar a su Señor, mostrar respeto y reverencia por su cuerpo y ungirlo con fragancias dignas de un rey. Las mujeres, fueron movidas por sentimientos dignos de un corazón lleno de fe, agradecimiento y amor por ese Cristo que les cambió la vida para siempre, ellas sabían donde encontrar su cuerpo y fueron para honrarlo. 
Todos nosotros hemos recordado en la Semana Santa lo que Cristo, nuestro Señor ha vivido, soportado y sufrido por nuestra causa, por causa de nuestros pecados, todos somos conscientes que entregó su vida por nuestra vida, para que podamos vencer el pecado, triunfar sobre la muerte, ser buenos y mejores personas; todos al igual que aquellas mujeres, debemos mostrar gratitud y reverencia por Él, si las mujeres supieron dónde buscar a su Señor, nosotros también lo sabemos hoy,  ahora; busquemos a Cristo en cada Eucaristía, en su Santa Palabra, en la oración, en una Iglesia Santa y llena de bondad, en la hermandad sincera y honesta; busquemos a Cristo en el necesitado, en el huérfano, en todo aquel que nos necesite. Vayamos a Cristo cada momento, cada mañana,  muy temprano en oración. Vayamos a Cristo para ungirlo con nuestras acciones, y con la fragancia de ser buenos cristianos, fieles a Él y a su enseñanza; San Pablo dice claramente  en 2 Corintios 2:15 que nosotros somos la fragancia para Cristo.

Continuando con la enseñanza del Santo Evangelio, vemos que las mujeres al llegar, se dieron cuenta que la piedra que cubría la tumba había sido quitada y al entrar no hallaron el cuerpo de su Señor, en medio de su incertidumbre, se les presentaron dos ángeles de Dios. Ellas, con temor y el rostro en el suelo ante su presencia escucharon la voz de éstos enviados del cielo que les recordaron lo que ellas habían olvidado, Cristo mismo les dijo que Él vencería la muerte, que Él resucitaría al tercer día. Las mujeres recordaron ésas palabras y reafirmaron su fe en el Señor y fueron a dar testimonio de todo lo que vivieron ése día en su corazón. Las mujeres se convirtieron en las primeras personas en anunciar la evidente resurrección de Cristo, su triunfo, el cumplimiento de Su Palabra y su gran victoria sobre la muerte.

A nosotros nos toca no olvidar nunca cada promesa del Señor, a nosotros nos toca, anunciar a los demás que Cristo ha resucitado, nos toca también recordar al mundo todo lo que soportó por nuestra causa y por causa de nuestros pecados, nos toca recordar que la muerte ya no existe, que ha sido vencida y que su victoria también es nuestra victoria por AMOR.

Que Dios nos haga buenos discípulos, inmensamente agradecidos, anunciadores de la verdad, de todo lo bueno que sólo puede venir de un corazón sincero, que Dios nos permita esparcir ésa fragancia de su aroma de bondad a todo ser humano, especialmente a los necesitados. Un abrazo. Felices Pascuas.

OREMOS
Dios omnipotente y eterno, en tu tierno amor hacia el género humano, enviaste a tu Hijo nuestro Salvador Jesucristo para asumir nuestra naturaleza, y padecer muerte en la cruz, mostrándonos ejemplo de su gran humildad: Concédenos, en tu misericordia, que caminemos por el sendero de su padecimiento y participemos también en su resurrección; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén

Bendigamos al Señor.
Demos gracias a Dios.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos nosotros, ahora y siempre. Amén.




ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO.