domingo, 18 de noviembre de 2018

Domingo 18 de noviembre San Marcos 13:24-32

REFLEXIÓN
El evangelio de hoy nos recuerda una de las más grandes promesas del Señor que muchas veces como otras tantas las olvidamos. Nuestro Señor nos explicó alguna vez que los problemas, los afanes y las preocupaciones que vivimos en esta vida, muchas veces nos hacen olvidar lo que dice su Santa Palabra (San Mateo 13:18); por eso hoy debemos recordar esta gran promesa con fe, esperanza y ánimo para cumplir con todo lo que Él nos manda, no debemos permitir que las pruebas o las situaciones difíciles que la vida nos presenta nos alejen de Dios, TODO LO CONTRARIO, es en los momentos más difíciles que debemos recordar con mayor fervor sus promesas y sus palabras para  así fortalecernos y perseverar; no olvidemos que todos aquellos que perseveren en medio de las dificultades, recibirán la corona de la vida (lean junto conmigo Santiago 1:12; 1 Timoteo 6:12).

El evangelio de hoy nos recuerda que nuestro Señor Jesucristo vendrá algún día, volverá a venir a este mundo lleno de poder y de gloria y todos estaremos ante su presencia; esa es nuestra gran esperanza. Por eso debemos mantenernos fieles al llamado que Él nos hizo, debemos perseverar en medio de todo, mantenernos fieles a Cristo y ser esa luz a la cual fuimos llamados. Jamás olvidemos lo que nos dice su palabra de manera especial hoy:
"El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán".
Seamos bienaventurados, perseveremos, mantengámonos siempre fieles a Jesús en la oscuridad o la luz de nuestras vidas, en tiempos buenos con alabanza y acción de gracias, y en tiempos malos, en las pruebas con esperanza y seguridad de que sus promesas jamás pasarán, y su voluntad es buena, agradable y perfecta; esperemos confiados algún día su venida y su juicio final para todos. Mientras tanto vivamos nuestro día a día caminando de la mano de Dios, cumpliendo como buenos hijos suyos, pidiendo su protección y guía en cada momento.

Dios nos bendiga y su Espíritu Santo nos santifique cada día para poder vivir según su buena voluntad. 
Un abrazo

OREMOS
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo +. Amén

Si han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.

Bendito Señor, tú que inspiraste las Sagradas Escrituras para nuestra enseñanza: Concede que de tal manera las oigamos, las leamos, las consideremos, las aprendamos e interiormente las asimilemos, que podamos abrazar y siempre mantener la esperanza bendita de la vida eterna, que nos has dado en nuestro Salvador Jesucristo; que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Bendigamos al Señor.
Demos gracias a Dios.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos nosotros, ahora y siempre +. Amén.



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