Cuando decimos que Cristo es nuestro Rey surgen varias preguntas para meditar: ¿lo decimos de corazón? ¿lo estamos sintiendo? ¿estamos convencidos de eso? ¿lo decimos por nuestra voluntad o es que otros nos lo han dicho? (Juan 18:34 b)
Vale la pena preguntarnos si Cristo está reinando en nuestras vidas, en nuestros pensamientos y hasta en nuestros sentimientos...
Vale la pena meditar en la gran necesidad de que Cristo sea el rey absoluto de nuestras vidas y de las vidas de todos los hombres, vale la pena reconocerlo como REY y Señor sobre todo.
Que hermoso sería el mundo si TODOS en todas partes y en toda ocasión dejaran que Él sea el rey, viviríamos distinto, mejor, en paz, en AMOR. No tendríamos tantas preocupaciones y lamentos, no habría maldad, infracciones, imposiciones, olvidos, indiferencias, separaciones o divisiones.
EL MUNDO TIENE GRAN NECESIDAD de que Cristo sea el rey y a nosotros nos toca proclamarlo.
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,ahora y por siempre. Amén.
santificado sea tu Nombre,
venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,ahora y por siempre. Amén.
Que la bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros ahora y siempre. Amén.
+Juan Carlos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario