San Benito fue siempre un hombre que amó las cosas claras y llenas de verdad, le gustaba mucho la oración, pero también la buena acción, "Ora et labora" decía constantemente. Para Benito y para todo buen cristiano la oración sin la buena acción, no sirve en nuestra fe. Debemos tener oraciones y rezos hermosos para Dios, pero nuestros pensamientos, sentimientos y actitudes deben reflejarse en las palabras e invocaciones que elevamos a Dios, deben ser también hermosas; San Benito nos enseña cómo hacerlo, él tiene un testimonio de vida que nos será una luz en el camino diario de nuestras vidas.
Meditemos como San Benito, quien pasó años haciéndolo, quien guió a muchos a una vida lejos del pecado y cerca del servicio a los demás; Benito subió a una montaña, a un lugar alto para construir su primer monasterio, subamos alto también nosotros para edificar nuestras vidas cerca de Dios.
Un abrazo
OREMOS
Padre celestial, en ti vivimos, nos movemos y tenemos el ser: Te suplicamos humildemente que nos guíes y gobiernes con tu Santo Espíritu, para que en todos los afanes y quehaceres de nuestra vida no te olvidemos, sino que recordemos que siempre caminamos en tu presencia; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
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