El evangelio de hoy, FIESTA DE LA ASCENSIÓN, nos recuerda el envío del Señor a sus discípulos para llevar su palabra y sus enseñanzas a todo el mundo y a toda criatura; en éste día tan especial no debemos olvidar que no existe un discípulo de Cristo que no haya enviado, todo discípulo recibe ese encargo, el encargo de compartir con los demás las buenas noticias que de su Señor ha aprendido, las buenas noticias que lo han transformado y lo han hecho un buen cristiano. Tampoco debemos olvidar en éste día que la mejor forma de compartir esa noticia, la más poderosa, la más eficaz, es por medio de nuestro testimonio. Todo lo que hagamos, las cosas que digamos, las decisiones que tomemos, TODO, debe reflejar lo que de Cristo hemos aprendido. No puede haber contradicción entre lo que decimos y lo que hacemos, sobre todo cuando afecta la vida de los demás.
El anuncio que el Señor nos encarga es para toda criatura en todo momento y en todas partes, es un anuncio de compasión, de bondad, de esperanza. Nuestro anuncio debe ser edificar, levantar, animar, reconciliar y perdonar. De nuestros labios deben salir las palabras de Cristo mismo, nuestras acciones deben ser como las de Jesús (Filipenses 2:5) sólo así podremos anunciar el evangelio de forma correcta y con verdad.
A llevar el evangelio que se nos ha encomendado entonces, a hacerlo con amor y sinceridad, con piedad y justicia, con alegría y sencillez de corazón; que el Señor nos acompañe en este santo propósito.
Un abrazo
+Juan Carlos
OREMOS
Señor, abre nuestros labios.
Y nuestra boca proclamará tu alabanza.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Y nuestra boca proclamará tu alabanza.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Oh Dios, Rey de la gloria, que con gran triunfo exaltaste a tu único Hijo Jesucristo a tu reino celestial: No nos dejes desconsolados, mas envíanos tu Espíritu Santo para fortalecernos y exaltarnos al mismo lugar, adonde nuestro Salvador Cristo nos ha precedido; quien vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, en gloria
eterna. Amén
eterna. Amén
Bendigamos al Seor.
Demos gracias a Dios.
La gracia de nuestro Seor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos nosotros, ahora y siempre. Amén.
Demos gracias a Dios.
La gracia de nuestro Seor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos nosotros, ahora y siempre. Amén.

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