Importante: Como siempre, recomiendo leer una dos veces el evangelio antes de ir a la reflexión, busca tu amada Biblia y lee junto conmigo el evangelio que corresponde este domingo.
En aquel tiempo,"la gente lo apretujaba para escuchar el mensaje de Dios"; podemos imaginar la gran necesidad de las personas por estar cerca de Jesús para escucharlo, verlo, contemplarlo, sentirlo, pero sobre todo, encontrar esperanza en aquellas palabras que estaban y están llenas de poder y sanidad. Según entendemos en el evangelio, entre la gente que se encontraba allí también estaban aquellos hombres que serían llamados a hacerse sus discípulos, sus seguidores; ellos seguramente estaban escuchándolo con atención, reconociendo en sus palabras sabiduría. Éstos discípulos estaban pasando por una necesidad cuando nuestro Señor les habló.
Hoy queremos que Cristo también nos hable, que nos diga esas palabra maravillosas de sanidad y consuelo que necesitamos, hoy también queremos estar cerca de Ti buen Señor, también queremos que nos hables, que te dignes mirarnos desde el cielo para darte gracias, para recibir de Ti el llamado a seguirte y ser tuyos.
Lo que el Señor dijo a los que serían sus discípulos es que hagan algo que ellos ya lo habían hecho muchas veces, ya estaban desanimados y cansados de hacerlo sin lograr resultados pero esa voz suave les dijo "háganlo de nuevo"; lo hermoso de ésto es que esta vez Él mismo estaría allí, viendo su esfuerzo, Él mismo estaría allí para mostrar su poder y satisfacer la necesidad de ellos. Sus palabras tenían autoridad suave y amorosa:
"Lleva la barca hacia aguas más profundas, y echen allí las redes para pescar"
Cristo les pedía más de lo que ellos hicieron, Él les pedía ir más allá, ir a aguas profundas.
Pídenos Señor que hagamos las cosas como Tú lo deseas, ven a nuestro lado que a veces nos sentimos desanimados y cansados de echar la red. Es posible que en esta vida hayamos y hemos intentado hacer algo sin resultados, pero tengamos la absoluta confianza que si lo hacemos con Jesús lo lograremos. Ayuda buen Señor a quien te necesite esta semana, dile buen Jesús con voz suave y amorosa que vuelva a echar sus redes, muéstrale Señor tu poder, haz un milagro a todo aquel que clama a Ti.
Cuando los discípulos obedecieron al Señor, recogieron tal cantidad de peces que sus barcas se hundirían de tanta providencia... Hagámonos obedientes del Señor, fieles a su palabra, confiando que si Él nos manda, la providencia será abundante, mostremos nuestra fidelidad al Cristo amoroso y bueno que nos habla cada día.
Cuando Pedro fue testigo del milagro de Jesús, "cayo de rodillas delante del Señor" y le dijo palabras muy sentidas: "Apártate de mí, Señor; soy un pecador". El buen Pedro reconoció que era indigno de estar en su presencia; eso es lo que hoy nosotros hacemos frente al Señor, somos unos pecadores que no merecemos contemplar su rostro; pero su bondad es infinita y por eso las palabras de Jesús para Pedro, también son palabras para nosotros hoy "No temas"...
Gracias buen Señor porque en medio de todo no temeremos, tu bondad y tu poder por encima de todo están con nosotros, no te abandonaremos buen Jesús, amigo, Padre bueno y amoroso.
OREMOS
Señor, abre nuestros labios.
Y nuestra boca proclamará tu alabanza.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo:
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. ¡Aleluya!
Y nuestra boca proclamará tu alabanza.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo:
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. ¡Aleluya!
Digno es, Señor nuestro Dios,
atribuirte la gloria, el honor y el poder;
Porque tú has creado el universo,
y por tu voluntad existió y fue creado.
Y digno es atribuir lo mismo a ti, Cordero inmolado,
porque con tu sangre compraste para Dios,
De toda raza, lengua, pueblo y nación,
un reino de sacerdotes para servir a nuestro Dios.
Por tanto, al que está sentado en el trono,
y a Cristo el Cordero,
Sean adoración y honor, gloria y señorío,
por los siglos de los siglos. Amén.
atribuirte la gloria, el honor y el poder;
Porque tú has creado el universo,
y por tu voluntad existió y fue creado.
Y digno es atribuir lo mismo a ti, Cordero inmolado,
porque con tu sangre compraste para Dios,
De toda raza, lengua, pueblo y nación,
un reino de sacerdotes para servir a nuestro Dios.
Por tanto, al que está sentado en el trono,
y a Cristo el Cordero,
Sean adoración y honor, gloria y señorío,
por los siglos de los siglos. Amén.
Líbranos, oh Dios, de la esclavitud de nuestros pecados, y danos la libertad de esa vida abundante que nos has manifestado en tu Hijo, nuestro Salvador Jesucristo; que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén.
El Señor esté con ustedes,
y con tu Espíritu.
Que la bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo esté con ustedes hoy y siempre+. Amén.
Un abrazo

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