REFLEXIÓN
Depender de Dios nuestro Señor, dejar en Él todos nuestros planes y nuestras esperanzas, es una gran y sabia decisión.
La mayoría de nosotros hacemos todo lo que podemos para realizar nuestros planes, deseos; muchas veces gastando energía, fuerzas, salud y tiempo para lograrlo... lo triste es cuando las cosas no resultan como lo planeamos; surgen frustraciones, penas y enojos vanos... Claro, hay otros a quienes les va bien; pero tratar de hacer las cosas nosotros solos no es una buena idea; es mejor cuando TODO lo que hagamos, todo lo que proyectemos y hasta todo lo que deseamos, lo dejemos en las manos de Dios y lo hacemos junto con Él. Cuando aprendemos a depender absolutamente de nuestro Señor las cosas son mejores, hasta nuestro estado de ánimo se hace diferente, encontramos tranquilidad y paz en nuestras vidas y saboreamos la bondad de Dios en sus milagros diarios; todo lo que ocurre alrededor nuestro no está sujeto a la suerte o al azar, Dios tiene el control, lo tiene todo planeado para nuestro bien.
Aprendamos a reconocer nuestras limitaciones y nuestras debilidades, así Dios nos levantará cada día con su amor y su poder paternal, nos guiará con su Espíritu Santo y nos mostrará su abundante amor y misericordia.
Un abrazo
+Juan Carlos
TEXTOS BÍBLICOS PARA LEER
Romanos 8:26-27
2 Corintios 12:9
OREMOS
Señor de todo poder y fortaleza, autor y dador de todo bien: Injerta en nuestros corazones el amor a tu Nombre, acrecienta en nosotros la verdadera religión, nútrenos con toda bondad, y produce en nosotros los frutos de buenas obras; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

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